
La ornamentada y colorida anémona de mar, pariente cercana de los corales y las medusas, recibe su nombre gracias a la igualmente llamativa flor terrestre, la anémona. Las anémonas son pólipos urticantes que pasan la mayor parte del tiempo adheridas a las rocas en el fondo del mar o en arrecifes coralinos en espera de que los peces pasen lo suficientemente cerca para atraparlos con sus tentáculos llenos de veneno.
Sus cuerpos de forma cilíndrica, están compuestos de un disco pedal o pie adhesivo y de una serie de tentáculos que rodean la boca. Dichos tentáculos reaccionan al más mínimo roce disparándoles a sus víctimas un filamento similar a un arpón que inyecta una neurotoxina paralizante. La indefensa presa es luego llevada a la boca por medio de los tentáculos.
Existen más de 1.000 especies de anémonas de mar que se encuentran a lo largo de los océanos del mundo en diversas profundidades, sin embargo la más grande concentración y las más variadas se encuentran en las aguas tropicales. Las anémonas marinas se extienden en una gran gama de colores y sus tamaños varían desde las más pequeñas de
Algunas anémonas, al igual que los corales, establecen relaciones simbióticas con las algas verdes. A cambio de proveer a las algas un albergue seguro y exposición a la luz solar, la anémona recibe oxígeno y azúcar, los cuales son bioproductos de la fotosíntesis de las algas.
También establecen otra relación simbiótica aun más conocida con el pez payaso, el cual tiene una capa mucosa que lo hace inmune a la picadura de la anémona. El pez payaso vive entre los tentáculos de la anémona para protegerse de los predadores, mientras que la anémona aprovecha los restos de comida del pez payaso.
Esta traducción remite a un texto publicado en la página Web de National Geographic, el mismo tiene por titulo: Sea Anemone Profile y lo puedes ver en la siguiente dirección:
http://animals.nationalgeographic.com/invertebrates/sea-anemone/

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